Receta
Amiga, el día no es suficiente para disfrutar, para reír, o siquiera para llorar lo suficiente.
Para ese problema, he dado al fin con una solución!, ojo: procura reír un cuarto del día, sonríe al despertar porque la boca te huele a centavito; porque un calcetín se ha quedado entre las sábanas mientras dormías.
Al llegar a la escuela, riéte del chiste puritano del maestro que busca quedar bien.
Sólo espera a que pasen esas tres horas, y entonces comienza por disfrutar del calorcito de media mañana, o, las chips con un montonal de salsa, pero sobre todo disfruta viendo a los guapísimos compañeros de Ingenierías.
Ahora sí, han llegado las dos últimas cuartas partes del día, donde podrás enojarte y hasta llorar.
Enójate cuando veas que alguien no te pela por el msg y déjale de hablar por unos instantes para ver si aprende, moléstate cuando te vean de pies a cabeza solo para que te enojes más de lo debido. Enfuerécete cuando no se tome en cuenta lo que has dicho.
Llora mucho porque piensas que lo que ha pasado hasta ahora no ha sido lo que tu esperas, llora porque todo se termina, imita a las magdalenas cuando dejan caer el rocío por sus pétalos (en pocas palabras chilla a moco tendido) porque la vida es dura y cruel pero piensa que ya terminaron las doce horas del día, que es tiempo de ir a dormir y que mañana podrás jugar con tus emociones todo lo que quieras. Al fín y al cabo amiga...todo pasa a Gracia o no de Dios.
Te quiero mucho
M.

Kari dijo
Gracias. Pero el juego de las emociones a veces no es tan divertido. Sobre todo esa cuarta parte del día en donde tienes que enfuercer. Y mucho menos aquél en donde comienzas a lagrimear. Lo bueno es que existe la cuarta parte del día en que necesito sonreir. Y compensar las lágrimas y la furia con una bella sonrisa y hasta con una inesperada carcajada. Lo bueno del día es recordar que existes. Muchas gracias por eso.
10 Febrero 2006 | 12:18 AM