Sin título para lo "inombrable"
y de los miedos inflexibles e irreflexibles, y de las sensaciones de dolor;
y de las vaginas rasgadas.
Y de la humedad insipiente, temerosa de contagio;
y del miedo a jugar, a jugar siempre perdiendo;
Y de los nudos en el cabello terso, siempre fresco para lucir excitante;
Y de las consecuencias "siempre absortas de pensarse";
Y de los no vuelvo, labrando abismos eternos de "siempre estaré ahí";
Y de las palabras insultantes, "indignas", razones pornográficas para amar;
Y de las despedidas, sin plan de regreso, ya sin extrañamientos;
Y de los encuentros, no digo reencuentros, horas sin sueño odiandose, extrañándose, deseándose; martirisando la carne con caricias ausentes de compañía.
Y de los nuevos gemidos, las nuevas andanzas sobre la cama, sobre la alfombra, entre las sábanas;
Y del cansancio, que siempre llega, y de la persuación para iniciar de nuevo;
Y de la madrugada que de nuevo termina, cuerpos desnudos, fatigados, amagados de besos, una última sonrisa reclama un "promisorio" abrazo.
Y, después de tantos gregarios, se resuelve, seguir jugando, entre recobecos, olvidos, espasmos, arrepentimientos, y nuevos escondites.

Kar dijo
No se por qué, pero me suena familiar...
Excelente redacción, excelente retórica, excelente todo.
Eres mi ídola!!
25 Marzo 2008 | 01:21 AM