Castillo de muñecas...relato de la ignominia
Me impresiona la facilidad con la que el magnífico fenómeno psicosocial titulado Megalomanía se presenta en nuestro País, pensando de manera reduccionista y simplista, en mi cuidad "Bonito León, Gto".
El día 08 de Enero en el marco de nuestro tradicional festejo preludio a un aniversario más de la fundación de la Villa de León, se llevó a cabo la magna presentación de la Reina de la Ciudad 2009 - 2010. en ésta ocasión el poder fue transferido por la Reina saliente, yo diría destronada: Marisa Tejada Lozano a la destacadísima ciudadana Claudia Muñoz Ayala, elegida de manera absolutista, sea por su linaje, por su belleza casi inmaculada o por el liderazgo económico que la familia representa. En fin, ahora ella tendrá a su cargo la ardua tarea de recabar recursos para nuestros vecinos de ciudad resagados de cualquier estímulo académico, emocional, nutricional y...
... aún más! marginado de toda vida espiritual que, como unos cuantos sabemos, el espíritu no se alimenta sólo de fé y de buenas costumbres. Compleja labor tienen nuestras burguesas, me pongo en sus zapatillas y comprendo que debe ser frustrante trabajar bajo una disciplina meramente religiosa encontrando que por lo menos el 30% de mis pupilos son analfabetas, con serios problemas de tipo emocional que pudieran ser determinantes en su deficiente madurez para una futura y sana inducción a la demandante sociedad.
Ahora bien, la noche de coronación lucía fresca y aliñada, como sí hubiese sido montada acorde a la situación, los invitados: empleados de los altos mandos de Gobierno, ciudadanos comunes, ingresamos por una de las puertas laterales del Parque recreativo y deportivo Explora, se dejaron ver vestidos largos de noche, bufandas simplemente tejidas, por ahí una mujer adustamente se dejaba abrazar por un abrigo que al parecer había despojado a un oso de su piel.
la oscuridad insitaba a fumar un cigarro a la orilla del lago que más adelante soportaria el estruendoso repicar de las bocinas colocadas a manera de isla en un estrado, o de las cenizas de los fuegos artificiales que se encienden como estrellas en el cielo.
Más adelante, como escindidas, aguardaban las gradas, con sillas cómodas por cierto, en donde nos postraríamos los expectadores. las luces adornaban cada palmera con un color distinto, los reflectores encendidos, cruzaban su iluminación, brillaban hasta los insectos nocturnos que se atrabezaban por semejante reflejo.
En el escenario, acomodados se encontraban iluminados también los lugares que ocuparían las reina saliente, y entrante, así como sus pajes y embajadoras, a los lados, estaban los asientos e instrumentos del acompañamiento musical que daría gala al evento, se trataba (¡a ellos si los presento con bombo y platillo!) de la BIG BAND JAZZ DE MEXICO.
En espera de que iniciara la coronación, las reinas y sus acompañantes comenzaban a llegar, con sus largos vestidos blancos, descubiertos de los brazos y del pecho, con el cabello delicadamente alisado y velado por una corona con cristal cortado - casi de bohemia - semejando a los diamantes tomados de las mismísimas joyas de una reina europea.
Continuando con la espera de la gran presentación, el maestro de ceremonias suplicaba cual real monarquía a las reinas traviesas que juegan por los jardines de su palacio que ocuparan sus lugares para iniciar la fiesta. Ellas mientras, se repartían abrazos, besos y se dejaban fotografiar sobre la alfombra roja.
La repartición de retratos fue así: seguro que todos hemos abierto una caja musical, al dar cuerda, la muñequita que generalmente es muy estilizada, gira sobre su propio eje, mientras deja escuchar una suave melodía hasta que la cuerda regresa a su longitud original, la muñequita se recoge y la melodía deja de sonar. Pues bien, la reinas se abrazaban y giraban en torno a los fotógrafos, ¡vaya mareada se fueron a poner!
Hubieron cuatro llamadas de suplicio para las portadoras de la corona y del cetro, por fin se acomodaron, permitiendo la presentación de cada una de nuestras demócratas representantes, quienes ya galardonadas tuvieron el honor de recibir presentes (no oro, ni mirra) de nuestro estimado y con aún un poco de lucidez el presidente municipal y de su señora esposa Damísima distinguida representante del DIF, así como de nuestro ex regidor con aún muchas cuentas por saldar y presidente del patronato de la feria: el Sr. Luis Ernesto Ayala y su señora, también como papás de una de las princesas y del Secretario de Desarrollo económico en delego de nuestro bien ponderado y diplomático Gobernador Estatal.
Los saludos de desfile, - corto, corto, largo, beso al aire - no fueron duraderos, en seguida de tan inmemorable conmemoración, anunciaron la iluminación con espectaculares cohetes que al tronar en el cielo, hacian formas de corazón, dejándose llevar por la romántica canción Amo interpretada por Alexander... Por fin ellas, y las menciono así porque no recuerdo su nombre después de un tono imperativo por parte del maestro de ceremonías, tomaron asiento en su trono dispuestas a por fin escuchar a la esperadísima al menos por mí y otras veinte personas, ya que la mayoría se retiraron apabulladas por el frío que envidiosamente reinaba en aquel momento.
Magistralmente, la Big Band Jazz, acompañada por dos excelentes coristas, tocaron melodías de Sinatra, Manzanero, Alicia Keys, entre otras. Nuestras reinas de la belleza de León se veían abrumadas por el frío y por la música tan cerca a los oídos, ni hablar, ellas procuraban siempre sonreir, una que otra, por olvido o tal vez por falta de recursos (habrá que recordar, que todas las insitituciones representadas, son honorabilísimas, pero no igualmente beneficiadas por el gobierno y por la sociead civil, azones, no me corresponde exlicarlas) no portaba abrigo alguno... la sensación de frío no dejó de hacerse presente.
E concierto finalizó con una gran obasión por parte de quienes expectábamos el sonido maravilloso de los saxos, las trompetas y las percusiones... Estoy consciente de que habló en párrafos anteriores, con demasiada pomposidad de nuestras finas representantes, ahora, a pocas líneas de finalizar mi "narración" casi he perdido el hilo del tema, y no por distracción, si no porque ni cuenta me di de la hora en que desaparecieron del escenario...
A dos años de haber escrito y guardado este texto en BORRADOR, pienso: ¿sólo desaparecieron del escenario sin hacer ruido en aquel entonces?
¿Qué hay de las campañas de apoyo al CARPI por ejemplo?
...¿Cómo sociedad, relmente participamos en ella? o ¿es que sólo sobrevivimos como expectadores?
¿Será que mi crítica es una compleja y arraigada identifiación con mi descrita castillo de muñecas?
